|
|
TERESA DE
JESÚS
LIBRO DE LA
VIDA
[PRÓLOGO]
JHS
1. Quisiera yo que, como me
[1] han mandado y dado
larga licencia para que escriba el modo de oración y las mercedes
que el Señor me ha hecho, me la dieran para que muy por menudo y con
claridad dijera mis grandes pecados y ruin vida. Diérame gran
consuelo. Mas no han querido, antes atádome mucho en este caso, y
por esto pido, por amor del Señor, tenga delante de los ojos quien
este discurso de mi vida leyere, que ha sido tan ruin, que no he
hallado santo, de los que se tornaron a Dios, con quien me consolar.
Porque considero que, después que el Señor los llamaba, no le
tornaban a ofender. Yo no sólo tornaba a ser peor, sino que parece
traía estudio a resistir las mercedes que su Majestad me hacía, como
quien se veía obligar a servir más, y entendía de sí no podía pagar
lo menos de lo que debía.
2. Sea bendito por siempre, que
tanto me esperó. A quien con todo mi corazón suplico me dé gracia,
para que con toda claridad y verdad yo haga esta relación que mis
confesores [2] me mandan;
y aun el Señor sé yo lo quiere muchos días ha, sino que yo no me he
atrevido. Y que sea para gloria y alabanza suya, y para que de aquí
adelante, conociéndome ellos mejor, ayuden a mi flaqueza, para que
pueda servir algo de lo que debo al Señor. A quien siempre alaben
todas las cosas. Amén.
[1] La Santa escribió primero se me ha.
Después tachó el pronombre se , poniendo en plural el verbo:
han.
[2] El autógrafo repite: «que mis
confesores», por inadvertencia.
|