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TERESA DE
JESÚS
POESIAS
INTRODUCCIÓN
1.
Todos
nuestros grandes místicos
"escribió
Menéndez Pelayo"
son poetas, aun escribiendo en prosa, y lo es más que todos santa Teresa de
Jesús, en la traza y disposición del Castillo Interior. En efecto, es
poeta excepcional, aunque no escribió poesías por vocación, sino
esporádica y ocasionalmente. Santa Teresa no es sólo una escritora que
escribe poesías. La inspiración y el genio poético fueron en ella un carisma
connatural, acrisolado en su misticismo.
Tenía
una disposición connatural para todo lo poético. Leyó en su juventud poemas
y rimas con la misma avidez con que se entregaba a la lectura de los
Libros de caballerías. Sabía de memoria poemas pastoriles y literarios,
que recitaba para sus monjas vueltos a lo divino. Tal hizo en la más
conocida de sus composiciones: Vivo sin vivir en mí..., al que
incorpora unos versos del comendador Escrivá y del médico F. Villalobos:
Venga
ya la dulce muerte,
con
quien libertad se alcanza,
que
ella tradujo a lo divino:
Venga
ya la dulce muerte,
venga
el morir tan ligero,
que
muero porque no muero.
2.
Numerosos documentos de la época hablan de composiciones poéticas, hechas
por la madre Teresa, aprovechando la celebración de fiestas litúrgicas o
acontecimientos señalados en la vida conventual. En las Navidades de 1576,
compuso por encargo de su confesor unos villancicos musicales, que envió a
su hermano Lorenzo el 2 de enero del año siguiente, con una carta en la que
le dice:
No sé
qué le envié..., sino esos villancicos, que hice yo, que me mandó el
confesor... Tiene graciosa sonada, si la atinare Francisquito para cantar...
A
continuación le recuerda que, en otra ocasión,
estando
con harta oración, había hecho otro poema. Y le transcribe las tres
estrofas de su otra poesía:
(Oh
Hermosura que excedéis...
La
madre Teresa componía poemas y canciones para alegrar las fiestas de sus
religiosas. Dice a propósito de esto el padre Ribera:
*Gustaba
la Madre de que sus monjas anduviesen alegres, y que cantasen en las fiestas
de los santos, e hiciesen coplas. Mas, como gustaba de dar ejemplo en todo,
hacíales ella misma y los cantaba en unión de sus hijas, sin instrumento
alguno de música+
(Ribera,
Vida...
IV, 24).
Los
viajes fundacionales fue otra ocasión que santa Teresa aprovechó para
exteriorizar su inspiración poética. Había que alegrar y contrarrestrar el
cansancio de sus monjas y la monotonía de aquellas largas horas encerradas
en aquellas incómodas carretas o carromatos, por más que ella procuraba
convertirlos en estancias conventuales. Componer versos era una evasión y un
entretenimiento que mantenía despierto y vivaz el espíritu. María de San
José, que la acompañó en el accidentado viaje hasta Sevilla, nos ha dejado
un precioso testimonio sobre este particular:
Todo se
pasaba "dice"
riendo
y componiendo romances y coplas de todos los sucesos que nos acontecían, de
que nuestra Santa gustaba extrañamente.
3. La
producción poética de la madre Teresa debió de ser copiosa y muy fecunda.
Pero no se prestó mucha atención a estas
piezas
menores de sus escritos y han desaparecido muchas piezas. Opino que se ha
perdido el 50% o más de sus composiciones. Por otra parte, existen pocos
autógrafos; por eso, tampoco es fácil autenticar algunos títulos.
Diversos autores han intentado reunir las composiciones poéticas de la madre
Teresa. En el siglo XVIII lo hizo el P. Andrés de la Encarnación. El gran
teresianista D. Vicente de la Fuente perfeccionó su obra. Más recientemente,
el P. Silverio de Santa Teresa realizó una meritísima labor en este terreno.
En la actualidad, el padre A. Custodio Vega ha hecho una publicación
esmerada de las poesías teresianas, precedidas de una introducción, que nos
sirve de pauta para esta edición. Podemos dar como definitivas la mayor
parte de sus conclusiones. Pero no está cerrada todavía la investigación
sobre la obra poética de santa Teresa de Jesús (cfr. A. C. Vega,
La
poesía de santa Teresa, Madrid, BAC minor, 1972).
ENRIQUE
LLAMAS
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