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LA HORA DE LA ACCIÓN
Durante los últimos años hemos asistido al
permanente acoso de la ley natural y de la doctrina de Iglesia por
parte de autoridades gubernativas, legislativas, e incluso
judiciales, por palabra, obra y omisión. Esta campaña, programada,
ha tenido como altavoz a ciertos medios de comunicación en la
prensa, la radio y la televisión.
Las últimas elecciones, que podían haber
frenado esta tempestad, han revalidado la acción del mismo gobierno
con lo que suponemos, como es natural, que la confrontación ha sido
aprobada y que la persecución continuará. Las dos Españas han vuelto
a manifestar su rostro y la misma Iglesia muestra una figura
desdibujada.
¿Qué hacer en esta situación? El diálogo de
momento parece difícil. Lamentarse es inútil. Enfadarse, incluso con
Dios, no es compatible con nuestra fe. Acentuar nuestras divisiones
políticas, y aún eclesiales, sería contraproducente.
¿Será que el Señor quiere decirnos algo o,
acaso, nos quiera probar? ¿No habrá llegado la hora de sacar fuerzas
de la flaqueza? ¿Habrá llegado el momento de aceptar la cruz, cargar
con ella y, si fuera preciso, morir en ella? Sin duda es el momento
de la acción. Unidos a nuestros pastores, hay que ponerse en pie y
actuar. Es urgente la acción personal, familiar o grupal. Me
peguntas por dónde comenzar y te respondo:
1 – Que mantienen o amplían la ley del
aborto, nosotros trataremos de cerrar la puerta de acceso al
aborto que es la anticoncepción; si el aborto es un crimen
defenderemos la abolición de toda despenalización; abriremos más
centros de acogida para madres embarazadas que no puedan aceptar a
sus hijos y facilitaremos la adopción.
2 – Que aprueban la ley de la eutanasia,
nosotros amaremos más y mejor a nuestros mayores; los mantendremos
en nuestras casas en el mejor lugar; si por necesidad tienen que ir
a una residencia, nuestra visita y atención no les faltará;
sabremos respetar el Testamento Vital pero rechazaremos de plano
toda ley de eutanasia.
3 – Que continúa la ley del divorcio,
nosotros daremos ejemplo gozoso de fidelidad matrimonial y
denunciaremos de frente una ley que permite romper una familia con
más facilidad que romper un contrato de arrendamiento; por otra
parte seremos samaritanos de las numerosas víctimas que produce esta
ley injusta.
4 – Que mantienen, a la fuerza, la
asignatura de Educación para la Ciudadanía, nosotros
rechazaremos, del modo que consideremos más eficaz, una enseñanza
que es negativa tanto en el fondo como en la forma; defenderemos que
la educación es un derecho prioritario de los padres y que el
Gobierno solamente es subsidiario.
5 – Que avanza el laicismo, nosotros
viviremos gozosamente una fe cada vez más comprometida con la vida
pública; como garantía procuraremos formarnos mejor, superarnos cada
día en la vida de oración y coordinarnos en movimientos o grupos
cristianos en comunión con los laicos, los sacerdotes y l@s religios@s.
6 – Que intentan ahogar económicamente a la
Iglesia, nosotros, con una generosidad cada vez mayor, pondremos
la crucecita en la Declaración de la Renta y colaboraremos en las
colectas, campañas, limosnas o cuotas parroquiales entregando a la
Iglesia, al menos, el diezmo de nuestras ganancias.
7 – Que la ideología del género se sigue
imponiendo, nosotros nos reafirmaremos en conocer, respetar y
defender la sexualidad y el matrimonio natural tal como ha salido de
las manos de Dios; la formación pre-matrimonial y la escuela de
padres será entre nosotros, cada vez más, una práctica común, seria
y fiel.
Para concluir, a modo de resumen, no olvidemos
lo que dijo Séneca: “La recompensa de una buena acción está
en el hecho mismo de haberla llevado a cabo”.
Florentino Gutiérrez. Sacerdote
Salamanca, 26 de abril de 2008
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