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¿EL ABORTO, HOLOCAUSTO
SOCIALMENTE ACEPTADO?
En 2006, por fin lo sabemos, han sido
sacrificados 101.592 niños en los 135 abortorios españoles. 2.010 de
ellos tenían más de 20 semanas de gestación. El motivo más frecuente
alegado para abortar -98.523- fue el de la salud de la madre. 604
mujeres habían abortado antes 5 veces; 636, 4; 1.816, 3; 6.149, 2 y
22.325, 1.
La “Declaración Base d'E-Cristians”,
formulada por Josep Miró i Ardèvol, el que denunció el famoso
Caso Morín de Barcelona, concluye de esta manera: “Nuestra sociedad
y sus instituciones han permitido que recién nacidos viables sean
muertos, descuartizados como animales, puestos en una
centrifugadora hasta convertirlos en una “papilla” lo
suficientemente fina como para poderse evacuar por la cañería
general del baño. Una sociedad que continúe aceptando esto tras
tener conocimiento de la situación es profundamente inmoral y
peligrosa para todos sus miembros porque rompe la línea sagrada que
separa la humanidad del horror”.
Ante estos
hechos, lo responsable es reflexionar y tomar postura.
1 – La historia del aborto
es, por desgracia, muy larga. San Jerónimo, en su
Carta a Eustaquia, escribió: “Otras toman de antemano pócimas
de esterilidad y cometen homicidio con el ser humano que no pudo ser
concebido. Algunas, cuando advierten que han concebido
criminalmente, preparan los venenos del aborto y frecuentemente
acontece que, muriendo también ellas, bajan a los infiernos reas de
triple crimen: homicidas de sí mismas, adúlteras de Cristo y
parricidas del hijo aún no nacido”.
2 – La Iglesia, en su Doctrina Social, y en
el magisterio de sus pastores, ha mantenido fielmente una enseñanza
constante a favor de la vida humana. Juan Pablo II, en la
Plaza de Lima de Madrid, en el año 1982, predicó lo siguiente: “Hay
otro aspecto, aún más grave y fundamental, que se refiere al amor
conyugal como fuente de vida: hablo del respeto absoluto a la vida
humana, que ninguna persona o institución, privada o pública, puede
ignorar. Por ello, quien negara la defensa a la persona humana más
inocente y débil, a la persona humana ya concebida aunque todavía no
nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se
puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo
fundamento de la sociedad”.
Benedicto XVI, en la videoconferencia
para la Fiesta de las Familias Cristianas en la Plaza de Colón de
Madrid, dijo: “Aliento (a las familias cristianas) a que,
inspirándose en el amor de Cristo por los hombres, den testimonio
ante el mundo de la belleza del amor humano, del matrimonio y la
familia. Ésta, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una
mujer, constituye el ámbito privilegiado en el que la vida humana es
acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural”.
3 – Intelectuales laicos han lamentado
también la tragedia del aborto. Julián Marías escribió:
“Creo que es un grave error plantear esta cuestión desde una
perspectiva religiosa: se está difundiendo la actitud que considera
que “para los cristianos” (o acaso para “los católicos”) el aborto
es reprobable. Con lo cual se supone que para los que no lo son
puede ser aceptable y lícito. Pero la ilicitud del aborto nada tiene
que ver con la fe religiosa, ni aún con la mera creencia en Dios; se
funda en meras razones antropológicas, y en esta perspectiva hay que
plantear la cuestión. Los cristianos pueden tener un par de razones
más para rechazar el aborto; pueden pensar que, además de un crimen,
es un pecado. En el mundo en que vivimos hay que dejar esto –por
importante que sea- en segundo lugar, y atenerse por lo pronto a lo
que es válido para todos, sea cualquiera su religión o irreligión. Y
pienso que la aceptación social del aborto es lo más grave
moralmente que ha ocurrido, sin excepción, en el siglo XX”.
Florentino Gutiérrez. Sacerdote
Salamanca, a 12 de enero de 2008
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