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CARTA DEL SEÑOR OBISPO
Jornadas
Diocesanas de Catequesis
Con alegría y esperanza
anuncio a toda la comunidad diocesana, y especialmente a los catequistas,
las próximas Jornadas Diocesanas de Catequesis, que van a tener lugar los
días 19 y 20 de octubre. En ellas queremos estudiar las “Perspectivas
Bíblicas de los Catecismos de la Conferencia Episcopal Española” , con el
fin de cuidar la formación bíblica de los catequistas y el contenido bíblico
de la catequesis.
Se trata de hallar la
forma más adecuada de situar la Palabra de Dios en el centro de la
catequesis, también de la catequesis del “primer anuncio”, para que hunda
sus raíces en la Revelación, en particular en los Evangelios, como propone
nuestro Plan Diocesano de Pastoral.
La centralidad de la
Palabra de Dios en la catequesis viene exigida por la naturaleza y finalidad
de la catequesis, que debe tener en el centro a Cristo. Así lo enseña la
Exhortación Apostólica “Catechesi Tradendae” cuando afirma que el objetivo
esencial y primordial de la catequesis es el “Misterio de Cristo”; llevar a
cada creyente a escrutar ese misterio en toda su anchura, largura, altura y
profundidad, y a conocer la caridad de Cristo, que supera toda ciencia, para
ser llenos de la plenitud de Dios (cf Ef 3, 18-19). En este sentido, el fin
definitivo de la catequesis es poner en comunión íntima con Jesucristo (cf
Cat. Trad. 5). “La auténtica catequesis es siempre una iniciación ordenada
y sistemática a la Revelación que Dios mismo ha hecho al hombre en
Jesucristo… La catequesis tiende, pues, a desarrollar la inteligencia del
misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero sea
impregnado por ella” (Cat. Trad. 22 y 20).
Poner la Palabra de Dios y
a Cristo mismo en el centro de la catequesis significa que “en la catequesis
lo que se enseña es a Cristo…y todo lo demás en referencia a Él”. Además,
implica que “el único que enseña es Cristo, y cualquier otro lo hace en la
medida en que es portavoz suyo, permitiendo que Cristo enseñe por su boca…
Todo catequista debería poder aplicarse a sí mismo la misteriosa frase de
Jesús: ´mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado` (Jn 7, 16).. ¡Qué
contacto asiduo con la Palabra de Dios…qué espíritu de oración, qué despego
de sí mismo ha de tener el catequista para poder decir: ´Mi doctrina no es
mía`” (Cat. Trad. 6).
A cuántos sentís la
responsabilidad de dar testimonio de la fe os invito a participar en las
Jornadas diocesanas, para renovar, con la ayuda de la gracia, la confianza
en la tarea catequética y la capacidad de alimentar y educar con ella la fe,
así como de suscitarla y preparar la adhesión a Jesucristo en aquellos que
aún no le han confesado como su Señor y Salvador.
A quienes no podáis
participar personalmente, os invito a rezar para que estas Jornadas den
fruto abundante.
Fraternalmente en el
Señor.
Mons. Carlos López
Hernández,
Obispo de Salamanca
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