Mensaje de Mª Teresa Santos
Madrid, 30 de Octubre de
2007-10-30
Estimados Señores,
Envio este e-mail para
felicitarles también por dicha pagina web en la que nos proporcionan una
interesantísima información, la cual desconociamos y gracias a esta
pagina podemos conocer ahora, y les envio mis mejores deseos para que
este proyecto pueda salir adelante. Ciertamente son escritos muy
interesantes sobre la historia, larga historia de la Basilica Teresiana,
si bien tengo que decirles que se echa en falta la mención a una
persona, muy humilde pero no por ello menos amante de la Basilica sino
todo lo contrario, y que trabajó y se sacrificó mucho tambien saliendo a
buscar incluso a la gente a la carretera con su gran manojo de llaves
para que todo el mundo pudiera contemplar y saber la historia de la
obra de la Basilica , esta persona fue su primera guardesa, la señora
LAUREANA GOMEZ, ciertamente si, echo de menos una aunque sea muy breve
mención, y aunque ya no esté entre nosotros , créanme ella se lo
merecía.
Con mis mejores deseos les
saludo atentamente.
Fdo. Mª Teresa Santos
RESPUESTA DE LA JUNTA:
Muchas gracias, María Teresa, por tu Mensaje.
Que Dios te lo pague.
No, no olvidamos a la señora, tan querida para
nosotros, LAUREANA GÓMEZ. ¡Cuanto ha hecho por la Basílica! Lo
recocemos, lo valoramos y lo agradecemos. Como, tomando el relevo, lo ha
hecho Angelines, y su marido Rafael, y sus hijas. Toda la familia es
deudora de nuestra gratitud por atender con fidelidad, y durante tantos
años, la Basílica.
Al hacer la lista de obras y personas que han
apoyado el proyecto del P. Cámara -reconociendo que nos podemos olvidar
de datos, hechos y personas - hemos tenido en cuenta a esta familia y,
como comprobarás, está presente en el apartado que habla del Museo
Didáctico Teresiano en el Dossier. Hemos resumido nombrando solamente a
la actual responsable, María Teresa Villar, pero a continuación se habla
de su "familia, guardeses de la Basílica Teresiana".
A todos ellos, repito, a la señora Laureana y a
ti, ofrecemos nuestra gratitud y nuestra oración.