Precisamente ahora que se celebran
los veinticinco años de la visita a Alba de Tormes del Papa
Juan Pablo II con motivo del cuarto centenario de la muerte
de Santa Teresa de Jesús, el destino (o más bien los
designios divinos) han querido que la Basílica Teresiana
reanude sus obras para concluir el proyecto iniciado hace ya
más de un siglo. El obispo de Salamanca, Carlos López, firmó
ayer en el propio templo el acta de replanteo con el
arquitecto de la obra, Ricardo Pérez, y el constructor,
Jesús Yáñez, por el cual los trabajos se iniciarán de forma
inminente.
Raúl Martín El acto también contó con
los dos principales promotores de la conclusión de la
Basílica, el padre José Sánchez Vaquero y Florentino
Gutiérrez, actual vicario general de la Diócesis de
Salamanca y párroco de Alba de Tormes durante varias
décadas. El arquitecto explicó que los trabajos, con un
plazo de ejecución de diez meses y una inversión de casi un
millón de euros, se centrarán en estas tres primeras semanas
en colocar los andamios para proceder a la construcción de
la cubierta de la Basílica Teresiana desde la mitad hacia el
altar. Las obras arrancarán desde donde llevan paradas más
de un cuarto de siglo. “Merecía la pena mantener lo que
había y continuar, aunque la idea original de Repullés era
inabarcable, por eso se desechó”, matizó el arquitecto. La
cubierta de la Basílica se realizará en madera vista
laminada, por ser un material perdurable, así como cierres
de ladrillo, un material muy utilizado en iglesias, y
planchas de cobre, elemento también perdurable y que no
desentona con el resto. En lo respecta a las vidrieras,
estarán a lo largo del templo para dar luz a todas la naves,
con motivos de la obra teresiana y sus diecisiete
monasterios fundados. Por otro lado, ya se está trabajando
en el resto del proyecto, con un presupuesto total de cuatro
millones de euros, por lo que son necesarios otros tres
millones para concluir las obras. En esta fase se actuará en
servicios añadidos, como un Centro de Recepción de
Peregrinos y una hospedería, dentro de la iniciativa de
aprovechar que Alba de Tormes pueda ser Centro Teresiano
Mundial y destino de los viajes de peregrinos que quiere
poner en marcha El Vaticano, aprovechando la cercanía del
aeropuerto internacional de Matacán. Debido a estos trabajos
durante diez meses, las visitas a la Basílica Teresiana de
Alba de Tormes quedan suspendidas, no así el aparcamiento en
la zona junto a la Puerta del Río, pues las obras se
realizarán de mitad de templo hacia el altar.