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La Basílica de Santa Teresa seguirá
inacabada una vez que el Obispado salmantino haya
decidido para sus obras a los dos años de reiniciarlas,
pese a que el templo comenzó a construirse a finales del
siglo XIX. Las esperanzas de concluir este edificio se
retomaron en 2007, cuando desde la curia salmantina se
decidió reiniciar un edificio inacabado y que comenzó a
levantarse en 1898, pero todo se ha desvanecido al no
lograr "donativos" para terminar el templo.
El arquitecto de la reforma,
Ricardo Pérez Navas, ha asegurado que "se va a cerrar
una de las puerta de entrada a la parte construida" y en
ese momento, "en dos meses", se dejará, una vez más,
aparcado el proyecto de rehabilitación y conclusión de
la Basílica.
Este templo comenzó a edificarse
en 1898, con un proyecto del obispo Tomás Cámara, para
custodiar el cuerpo de Santa Teresa, que murió en Alba
en 4 de octubre de 1582. El arquitecto salamantino
Ricardo Pérez Navas recibió el encargo de concluir la
obra inacabada en 1999, 70 años después de que la falta
de dinero obligara a parar las obras por primera vez.
Pese a que este arquitecto
recibe el encargo en 1999m las obras no vuelven a
reiniciarse hasta 2007, cuando en noviembre se presentó
el proyecto, para lo que se iba a necesitar 4.3 millones
de euros, según dijo en ese momento el vicario general
de Salamanca, Florentino Gutiérrez.
Pero ha sido "imposible"
recaudar esa cantidad, por lo que el Obispado, que
aportó un millón, ha decidido para de nuevo una obras
que han logrado concluir el crucero y la cabecera de la
Basílica.
La idea original de piedra
arenisca de Villamayor ha dejado paso al ladrillo y la
madera, que han cerrado una parte del templo, que "viene
a ser una tercera parte de todo el edificio", que en
planta ocupa 3.000 metros, según ha recordado Ricardo
Pérez Navas. En estos días, los canteros han terminado
el cerramiento de un arco neogótico que hará de puerta
principal a esta parte del templo, para lo que los
trabajos se hagan como se hicieron en sus orígenes, que
se talle la piedra una vez colocada en la fachada.
En esta parte de la basílica
también estaban proyectadas una vidrieras, que iban a
ser "un ejemplo único en el mundo de reconocimiento a la
excelencia de las mujeres que tuvieron un papel decisivo
en la Iglesia", según se decía desde el Obispado. Pero
esa idea se ha quedado en una cristalera que "aporte luz
y claridad", según ha reconocido el arquitecto, que
pretende ser utilizado por la Iglesia, aunque en la idea
original iba ser el lugar donde se depositarían las
reliquias de Santa Teresa. |