Angel Arroyo
La basílica de Alba de Tormes continúa recibiendo buenas
noticias. A la llegada el mes pasado de la nueva estructura
de madera del techo se une ahora 200.000 euros que
subvenciona la Junta de Castilla y León a la diócesis de
Salamanca, titular del templo. Desde 1981, ésta ha llevado a
cabo diversas actuaciones de limpieza, consolidación y
mantenimiento del edificio, con trabajos en la torre y arcos
inferiores, limpieza del suelo y columnas, fachada del
crucero este y oeste.
Éste es. sin duda, un nuevo capítulo de
la construcción del templo. Con
la llegada de estas nuevas pìezas de madera que cubrirá
el
interior de la nave central octogonal y la capilla cabecera.
Será el primer momento en el que, tras la estructura de
hormigón del ábside, se empiecen a ver desde el interior los
resultados de la fase de conclusión. La diócesis se ha
establecido como límite para consagrar el templo el año
2014. Para que la obra esté concluida, el Obispado necesita
un total de 3,5 millones de euros y ahora dispone de 1,5.
La cubierta de madera, arcos y vigas,
está compuesta de tarima mista de madera de diferentes
materiales y grosores, que caerán desde la nave central de
forma abovedada hacia ocho esquinas de este espacio, que
albergará el altar desde una altura aproximada de 22 metros.
Esta especie de artesonado será lo que vean los feligreses
cuando miren al atrio y alcen la vista.
Acto seguido a la instalación de la
tarima, los obreros de Construcciones y Mantenimiento Yáñez,
a quien la diócesis le ha encargado la obra, procederán a la
colocación del tejado de chapa de cobre natural en la nave
octogonal y la especie de arbotantes que la rodea. Todas las
operaciones pertenecen aún a la primera fase de la obra, que
consta de tres. La primera comprende las actuaciones en la
cabecera del templo. La segunda, en el crucero. La tercera
quedará para las naves centrales y laterales con sus
capillas.
Las
obras comenzaron a principios de año con la instalación de
la grúa y los andamios metálicos que rodean el ábside, con
una altura de hasta veinte metros. Durante estos diez meses,
la contrata ha procedido a alzar los muros centrales y
perimetrales de la cabecera, ya que cada uno tenía una
altura diferente, tal y como se abandonó la construcción la
última vez. A su vez, se ha procedido a crear una estructura
techada con hormigón armado visible ya desde la Plaza Mayor.